Al loro con lo que hace esta nena, que no es normal. Aquí en espein nos conformamos con un chaval que canta aflamencaíto o con un guaperas que hace volteretas con ritmo de capoeira pero los surcoreanos, una especie de japoneses discretos, se quedan boquiabiertos con una niña de cinco años, ciega, que es capaz de tocar una melodía al piano con sólo escucharla una vez.
Evidentemente, la niña no suena como Mozart, pero ni en 100 años entrenando con mi Casio PT-81 logré acercarme a las primeras 10 notas de esta niña. Lo que más impresiona no es cómo suena, sino cómo toca: con total naturalidad.
Para más inri, cuando a su madre le preguntan sobre si el talento musical de la criatura es genético responde que no lo sabe, porque la niña es adoptada.
Pedazo de ejemplo de superar barreras y de demostrar que para ser excepcional no hay que seguir ningún patrón, ni pelarse los codos o tener un abdomen de chocolate.
A mi me puso la piel de pollo, o mejor: la carne de gallina. Eso es lo que yo llamo talento. Porque con esfuerzo se pueden conseguir muchas cosas, pero el talento es algo inexplicable y inalcanzable.
Evidentemente, la niña no suena como Mozart, pero ni en 100 años entrenando con mi Casio PT-81 logré acercarme a las primeras 10 notas de esta niña. Lo que más impresiona no es cómo suena, sino cómo toca: con total naturalidad.
Para más inri, cuando a su madre le preguntan sobre si el talento musical de la criatura es genético responde que no lo sabe, porque la niña es adoptada.
Pedazo de ejemplo de superar barreras y de demostrar que para ser excepcional no hay que seguir ningún patrón, ni pelarse los codos o tener un abdomen de chocolate.
A mi me puso la piel de pollo, o mejor: la carne de gallina. Eso es lo que yo llamo talento. Porque con esfuerzo se pueden conseguir muchas cosas, pero el talento es algo inexplicable y inalcanzable.
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