Tallarines cabronara


En todas las familias hay secretos y mentiras... pero no sólo eso, sino que el voraz paso del tiempo deja también un rastro de costumbres, hábitos y platos típicos. En casa de mi mujer (bueno, en casa de su madre, mi mujer vive conmigo), por ejemplo, no hay semana que no coman Macarrones gratinados, Patatas con pulpo o Ensalada de gorrino, por lo que ya se han convertido en sus "clásicos" identificativos. Mi familia, de reciente creación, se encuentra inmersa en el proceso de asimilación de platos característicos, pero ya podemos afirmar que tenemos algunas estrellas michelín (platos directos al michelín).

Hoy os presento los "Tallarines cabronara". Los he bautizado así por que son básicamente tallarines carbonara convencionales, pero, como los hago yo, tienen mi toque, y como soy como soy se pasan a llamar como se llaman. Además guardan sutiles diferencias con la receta tradicional.


Ingredientes:

Tallarines. Mejor si son frescos, pero si no lo son porque teneis un mes durillo con la hipoteca no pasa nada. También se pueden usar Spaghettis, pero si empezais a cambiar ingredientes acabaréis jodiendo el plato.

Bacon. Que va-con todo.

Nata líquida.

Perejil.

Cebolla. De la que pica al cortarla y te lloran los ojos.

Nuez mosqueada. Si está bien mosqueada los tallarines serán más cabrones, que es lo que se persigue.

Pimienta negra. Mejor recién molida. La otra es como sacudir la suela del zapato en la comida. Que la pimienta esté negra también es relevante.

Queso Parmesano en polvo, "Grana Padano". Si habéis comprado pasta deshidradata porque sois de clase baja también podéis sustituir el queso por uno que llaman "tipo parma" que es un queso cualquiera rallada al estilo del Grana Padano.


Preparación:

En primer lugar, es conveniente ponerse, al menos, un delantal. Cocinar desnudos siempre es una tentación, pero el chisporroteo del bacon en nuestros pezones puede hacer que la salsa sea más cabronara de lo admisible. Si se dispone de un gorro de cocinero es buena idea usarlo, pues actuará como placebo haciéndote creer que el plato que elaboras será una delicatessen.

Hervir la pasta. No tiene mucho misterio: en una olla con una buena base (unos 20cm) pones agua en abundancia, un poco de sal y poco de aceite; una vez hierve (se sabe porque salen burbujas) tiras la pasta y esperaa lo que indica el paquete. Siempre es buena idea ir sacando algun tallarín y probarlo, para ver si está a nuestro gusto. En España hay tendencia a sobrecocer la pasta dejándola blandurria... lo ideal es que esté al dente, es decir un pelí tiesa. Si quieres puedes hacer la prueba de tirar un tallarín a la pared; tanto si queda pegado como si no, es divertido y te hará sentirte como un cretino. Cuando esté en su punto, se cuela y se reserva. Se le puede echar un chorrito de aceite de oliva y remenarla, así queda más suelta.

Preparar la salsa. Esto ya tiene algo más de miga. En función del tiempo de cocción de la pasta deberás empezar a hacerla antes o no tanto. La idea es que ambas cosas se acaben de hacer a la vez y que ninguna esté fría. Esa es quizás la parte más difícil, pero ánimo, puedes hacerlo. Si no lo consigues sólo será un fracaso más; ya no va de ahí. Haz lo siguiente:

1. Pela y pica la cebolla. Si eres de lo que se emocionan enseguida y crees que vas a llorar puedes ponerte unas gafas de bucear. Eso impedirá que los vapores que desprende la cebolla al cortarla te afecten y te dará un look de lo más peculiar.

2. Corta el bacon en taquitos o tiras de 1 cm de ancho. Es mejor si es un poco grueso, tipo panceta.

3. En una sartén pon un chorrito generoso de aceite de oliva y ponla al fuego, fuerte. Cuando esté caliente tira el bacon y dejalo ahí, removiendo, hasta que se vea pasadito. Se hace enseguida.

4. Retira el bacon y apártalo. Ahora tira la cebolla, cuando se haya dorado un poquito baja el fuego al mínimo (o casi) y déjala un buen rato. La idea es que se haga poquito a poquito hasta que quede casi caramelizada. De ese modo quedará muy disimulada en el plato y muy elegante. Ese tiempo puedes dedicarlo a picar algo, aprovechando que estás en la cocina.

5. Una vez la cebolla está en su punto, añade el bacon, ya frito y 1 minibrik de nata líquida. Tira también un buena pizca de nuez moscada y otra de pimienta negra molida. Déjalo a fuego medio hasta que veas que la salsa espesa. Lo notarás porque está menos líquida. Tampoco hace falta que se quede como un puré de patatas, ya que al retirarla del fuego y enfriarse un poco se espesará aún más.

6. Ya casí está, sólo queda emplatar. En un plato bonito, para no desmerecer la comida, pon una buena ración de tallarines y añade por encima la salsa que has preparado. No la mezcles con la pasta, que es más fino así. Espolvorea el queso por encima y dale unos cuantos toques de perejil (mejor si es fresco) que queda muy bonito aunque no sepa a nada.

7. ¡A comer! o como diría Ana Botella por la noche... ¡Az'nar!

Comentarios

Extensus ha dicho que…
Tomo nota y seguro que los probaré, me salgan como me salgan. Saludos.
dagodu ha dicho que…
no te olvides de el pulpo con patatas O.o

que ricooooooooooooo....
El Gordo Cabrón ha dicho que…
No me he olvidao... está en el texto (a ver si leemos mejor) pero yo lo he puesto al revés "patatas con pulpo" porque el nombre de la receta original es "patates amb pop"

:)

És un clásico vuestro.
drapdecuina ha dicho que…
yo no los haré, si con un huevo frito quemé la cocina... no quiero imaginarlo...jejeje

Bon profit!